Los caminos de la vida

Llegué a este mundo el 20 de enero de 1985, soy hija única. Estudié en un nido cercano a mi casa en la Calle Las Palomas, y luego entré a Kinder en el Colegio Mater Purissima de Miraflores, dondé cursé Kinder, Primaria y Secundaria. Fueron alrededor de 12 años de estudios en dicho plantel académico.

Digamos que la etapa escolar no fue la más feliz ni gratificante, pero me ayudó a ser más fuerte. No fue sencillo siendo hija única, tener que lidiar con distintas formas de ser. En caso me esté leyendo alguna persona que también sea hijo único como yo, sabrá que no es algo sencillo. Tus primeros años de vida te acostumbras a que te traten con mucha madurez, porque convives con adultos mayormente, luego llegas al Kinder y te topas con niños malcriaditos jajaja, entonces te choca y no entiendes por qué son de una u otra manera, si tú no les has hecho nada malo. En la primaria se hace más difícil, pero llega la secundaria y piensas que ya pronto serás libre para decidir enrumbar tu camino hacia algo que te guste, porque estudiarás alguna carrera profesional o decidirás dedicarte a algún oficio de tu agrado. Por fin llega el momento de elegir lo que a uno le apasiona. Entonces te liberas de la etapa escolar e ingresas a la universidad.

Creo que la etapa de la universidad ha sido la mejor de mi vida hasta la fecha, también tuvo sus días difíciles, pero nada comparado con la etapa de colegio. En la universidad sí fui feliz.

Estudié Traducción e Interpretación en la Universidad Ricardo Palma. Los 3 primeros años de los 5 que cursé mi carrera universitaria, fueron los mejores.

Luego egresé de la universidad y comenzó la etapa laboral. Uy si les contará todas las vivencias y peripecias que he pasado… Sin embargo, de cada trabajo se saca algo bueno. En mi caso, puedo decir que el mejor trabajo que he tenido hasta el momento fue en AJE, donde trabajé alrededor de 4 años. Justo cuando trabajaba allí, inicié mi vida como blogger. El jefe directo que tuve en dicha empresa y con quien hasta el día de hoy mantengo contacto, ha sido el mejor jefe que he tenido. El Ing. Salas es el jefe que creo todos quisiéramos tener. Un caballero, excelente líder, de alma rebelde, sabía escuchar y aconsejar no desde la crítica, sino desde la plena confianza y comunicación horizontal. Cuando dejó de ser mi jefe, fue muy triste. Siempre lo extrañé, hasta el día de hoy extraño tenerlo como jefe.

En diciembre 2018 pude reencontrarme con el Ing. Salas en un ameno reencuentro con compañeros de trabajo. El cariño fluía y se desbordaba en ese ambiente compartido. No solo fuimos un equipo de trabajo unido, fuimos familia, y aunque hoy en día ya no nos veamos a diario, ni trabajemos juntos, el cariño no se ha extinguido.

Los caminos enmarañados de la vida, nos llevan por rumbos inesperados. Algunas épocas más gloriosas que otras con caminos iluminados, y otras con caminos empedrados y agitados, pero al final son los caminos de la vida los que nos forjan el carácter, los que nos ayudan a acumular experiencias de vida, y nos permiten contar historias.

Hoy soy una Ana menos confiada que hace algunos años, sensible siempre, que a pesar de que el mundo gira del lado contrario, me rehúso a girar con el resto; y a cada lugar que llego comparto mi sentir y pensar con los que me rodean esperando quizás que el mundo se convierta en un mejor lugar para todos, con mayor igualdad y justicia.

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